Marco Tulio Cicerón, si no el más grande, uno de los más
grandes oradores de la historia (Catón, el viejo, había dejado la valla muy
alta y en su generación tuvo que competir con César); vivió durante el siglo
primero anterior a nuestra era. Fue testigo del declive y agonía de la
República. Esta coyuntura lo hizo partícipe de algunos de los sucesos políticos
más importantes de la historia de Roma.
Como complemento a su formación, Cicerón viajó por el
mundo griego. En estos viajes tuvo contacto con las teorías epicúreas. Sin
embargo, asumiría el pensamiento filosófico de los estoicos, escépticos y
socráticos para formar su propias ideas filosóficas. Un punto a tener en cuenta
es que Cicerón ponía a la política antes que a la filosofía y por eso su
pensamiento filosófico estaba dirigido a atender sus necesidades políticas. Se
puede resumir de la siguiente manera: "el bien común es más importante que
el individual". Consideraba que el individualismo, el culto a la persona,
el caudillismo y el ensalzamiento de los grandes personajes que ponen a los
méritos personales por encima de las necesidades de la República terminarían
por acabar con la misma. Fue capaz de darse cuenta que la decadencia había llegado
a la ciudad, que los magistrados eran corruptos, que hacía falta una reforma
del estado. Catilina, Pompeyo, César, Marco Antonio y Octavio representaron
(cada uno en su momento) este cambio necesario. Sin embargo, Cicerón (en
concordancia con su pensamiento) consideraba que ello solo representaba el
triunfo individual y no hacía justicia la necesidad republicana. Aún así, nunca
mostró decisión en su oposición a estos personajes, salvo en el caso de
Catilina. Si bien sus discursos fueron decisivos en mostrar oposición, esta no
fue constante y otorgó su apoyo cuando los vientos venían en contra.
Perteneciente a la gens Tullia que, pese a ser una
familia de antiguo linaje, no era una de las más ricas ni de importancia
política. Por este motivo Cicerón tuvo que forjar su carrera política con una
gran dedicación. Cicerón llegaría a completar el cursus honorum y, de esta
manera, convertirse en el primer miembro de su familia en ocupar un cargo
político, es decir un novus homo. Para alcanzar renombre tenía dos opciones: la
primera, una carrera militar excepcional o la segunda, dedicarse a la defensa
legal de gente más influyente. No siendo un soldado nato, Cicerón solo hizo una
corta carrera en el ejército durante su juventud. Tampoco poseía el genio
estratégico de César, la fortuna ni madera de soldado de Pompeyo ni la riqueza
de Craso. Es así que eligió el camino de las leyes. En este campo se mostró
como un sobresaliente estudiante, excelente orador de impecable retórica y con
una agudeza mental excepcional. Estas cualidades atrajeron la atención de
muchos políticos influyentes y pronto conseguiría formar una red de influencia
de considerable importancia.
La vida de Cicerón estuvo llena de genialidad y falta de
decisión. Estaba convencido de que las costumbres romanas se estaban perdiendo
y que esto debilitaba la República pero le faltó la decisión de Catón, el
viejo, para denunciar esta pérdida de valores. Era consciente que, en el
declive de la República hacía falta una reforma pero le faltó la fuerza y decisión
de César en tomar medidas para hacer la diferencia y buscar el cambio.
La idea de la Ley Natural defendida por Cicerón y basada
en las ideas filosóficas de Platón, Aristóteles y los estoicos, sostiene que
las leyes deben estar subordinadas a las necesidades humanas y deben constituir
un sistema único que pueda ser aplicable a todas las personas en cualquier
espacio geográfico y bajo cualquier condición. Esto gracias a que no están
basadas en la necesidad del Estado sino en la naturaleza del ser humano que es
única e inmutable.
Sus escritos influenciaron en los pensadores desde Séneca
hasta nuestros días. Agustín afirmaba que gracias a Cicerón pudo dejar su vida
de pecado y paganismo y encontrar el camino de Dios. Los primeros cristianos lo
llamaban “justo pagano” pues consideraban que, pese a ser pagano, fue una
persona justa y haber vivido según los preceptos cristianos incluso antes de
Jesucristo y no haber conocido la palabra del Señor. Los renacentistas
retomaron las ideas políticas de Cicerón y su filosofía en cuanto a leyes. De
esta manera es que Cicerón ha ayudado a formar el Derecho actual.