lunes, 7 de noviembre de 2016

El pensamiento político de Rousseau

Rousseau considera que antes de que se forma la sociedad los hombres vivían en un estado de naturaleza, sin embargo, este estado no es algo histórico y comprobado, es más bien concepto abstracto o una hipótesis. En el estado de naturaleza el hombre es totalmente libre e independiente que vive en relación al presente sin importarle el futuro. Su mayor preocupación es su propia conservación y supervivencia, sus deseos coinciden con sus necesidades naturales, por lo tanto son simples y limitados y se satisfacen fácilmente. Sin embargo, con la multiplicación de la especie, los bienes comienzan a escasear, los individuos se ven forzados a cooperar entre sí. Surge así la necesidad de la propiedad privada, pero esto posibilita la desigualdad ya que algunos tienen más que otros, los que tienen mucho quieren tener más, y los que menos tienen anhelan la propiedad de los que más tienen. 

De este modo los individuos pasan de la sana convivencia al egoísmo, y de la compasión natural hacia el prójimo, al odio y a la envidia. Después aparece el conflicto violento entre los hombres, pero esta violencia es insostenible y es así que mediante el contrato social los individuos renuncian a sus derechos naturales a favor del estado, y a cambio este estado se compromete a garantizar la paz social. 

Rousseau manifiesta que este orden es ilegítimo, porque los que suscribieron el pacto no eran iguales en el momento del acuerdo, los más pobres se vieron obligados a firmarlo debido a su precaria situación; injusto, porque la ley no defiende el bien común sino el privilegio de los ricos y poderosos. De modo que el nuevo pacto que Rousseau propone exige que los contratantes estén en igualdad de condiciones, así entre ellos no habrá grandes diferencias en las cuales se puedan pervertir sus rectas decisiones. Nadie tendrá tanto que pueda comprar a otro y tampoco que se ve forzado a venderse. Rousseau desconfía de la propiedad privada pero no la prohíbe, advierte que una sociedad con grandes diferencias de riquezas es una amenaza continua para la igualdad y la libertad política.

lunes, 31 de octubre de 2016

Las ideas políticas en la Revolución Francesa

La Revolución Francesa estremeció a toda Europa, fue incluso más importante que la Revolución Industrial ya que marcó un hito en la historia del mundo occidental: se deshizo la idea de la monarquía y fue reemplazada por la democracia y el progreso social.

Desde la Edad Media, la sociedad europea estuvo dividida en 3 clases sociales separadas por nacimiento: nobleza, clero y el pueblo. Con la Ilustración del Siglo XVIII, la razón y la ciencia comenzaron a retar a estas costumbres ancestrales arrastradas por una corriente de innovaciones y nuevos conocimientos. París se convirtió en el nuevo centro filosófico, la Ilustración fue un movimiento que ordenaba no confiar en las autoridades o en nada que hubiera sido dicho por alguien más, se debía pensar y comprobar por uno mismo, antes te decían en qué pensar, la idea de que uno puedo razonar por sí mismo era revolucionario. Voltaire y Rosseau proclamaban la libertad, el control del propio destino y sobretodo la  igualdad. 

La pasión por estas nuevas ideas se dieron en las clases altas, pero al colarse en todas las clases sociales, el deseo de igualdad comenzó a amenazar el modo de vida de la aristocracia. Lo peligroso sería cuestionar este tipo de vida, y solo se debía aceptar que la monarquía y la jerarquía eran naturales. En este contexto Estados Unidos logró su independencia con apoyo de Francia, Luis XVI aportó mucho dinero para apoyarlos y este fue el inicio del colapso económico en Francia.

Mientras Luis XVI enviaba dinero y tropas a Estados Unidos, María Antonieta se encargaba de generar sus propias deudas, vivían en extravagancias mientras el pueblo sufría de hambre. El costo de la harina se elevó, el clima empeoró y Luis XVI tuvo una mala gestión. Es así que comenzaron los disturbios en Francia, el pueblo robaba para sobrevivir y exigían “liberta, igualdad y revolución”.

Con el país en crisis fiscal se convocó a los Estados Generales. Francia estaba organizada políticamente en 3 estados: clero, nobleza y pueblo. Los dos primeros estados sumaban el 3% de la población y el otro 97% formaban el pueblo. Mucha gente sentía que era muy injusto para el tercer estado (que contenía la mayoría de la población) tener 1/3 de los diputados, ya que la nobleza y el clero podían siempre vencerlos.

Maximilien Robespierre llegó como diputado ante los Estados Generales para representar al pueblo (tercer estado), demandó con sus colegas que la nobleza y el clero paguen impuestos. Luis XVI se sintió amenazado por el creciente radicalismo del tercer estado, entonces el 20 de junio de 1789 los diputados encontraron las puertas cerradas. Se organizaron y juraron que no dejarían de reunirse hasta tener una nueva constitución y crearon la Asamblea Nacional, y es así que comprendieron su poder al desafiar al rey de Francia.

En el centro de París estaba La Bastilla una prisión que simbolizaba el despotismo real, yendo más allá de los límites justo de su poder, un símbolo de horror para el pueblo  francés. El 14 de julio el pueblo se levanta identificándose con una escarapela roja y azul divida por el blanco (el color de la casa de Borbón) y así tomaron La Bastilla. Al tomar la Bastilla el pueblo se niega a  que se acabe con la Asamblea Nacional, fue el símbolo de la derrota de la tiranía del feudalismo. 


 A los pocos días se redactó la Declaración de los Derechos del Hombre, las arcaicas distinciones de clases fueron abolidas y todos los hombres debían ser considerados verdaderamente iguales. Esta declaración fue promulgada por la Asamblea Nacional, en él se decía que la soberanía pertenecía al pueblo y a la nación, no se mencionaba al rey en ninguna parte. Es así que la revolución significo el cambio hecho totalmente por el pueblo, donde reescribieron su historia y destruyeron el viejo régimen feudal de Europa.

viernes, 30 de septiembre de 2016

El pensamiento político de Cicerón

Marco Tulio Cicerón, si no el más grande, uno de los más grandes oradores de la historia (Catón, el viejo, había dejado la valla muy alta y en su generación tuvo que competir con César); vivió durante el siglo primero anterior a nuestra era. Fue testigo del declive y agonía de la República. Esta coyuntura lo hizo partícipe de algunos de los sucesos políticos más importantes de la historia de Roma.

Como complemento a su formación, Cicerón viajó por el mundo griego. En estos viajes tuvo contacto con las teorías epicúreas. Sin embargo, asumiría el pensamiento filosófico de los estoicos, escépticos y socráticos para formar su propias ideas filosóficas. Un punto a tener en cuenta es que Cicerón ponía a la política antes que a la filosofía y por eso su pensamiento filosófico estaba dirigido a atender sus necesidades políticas. Se puede resumir de la siguiente manera: "el bien común es más importante que el individual". Consideraba que el individualismo, el culto a la persona, el caudillismo y el ensalzamiento de los grandes personajes que ponen a los méritos personales por encima de las necesidades de la República terminarían por acabar con la misma. Fue capaz de darse cuenta que la decadencia había llegado a la ciudad, que los magistrados eran corruptos, que hacía falta una reforma del estado. Catilina, Pompeyo, César, Marco Antonio y Octavio representaron (cada uno en su momento) este cambio necesario. Sin embargo, Cicerón (en concordancia con su pensamiento) consideraba que ello solo representaba el triunfo individual y no hacía justicia la necesidad republicana. Aún así, nunca mostró decisión en su oposición a estos personajes, salvo en el caso de Catilina. Si bien sus discursos fueron decisivos en mostrar oposición, esta no fue constante y otorgó su apoyo cuando los vientos venían en contra.

Perteneciente a la gens Tullia que, pese a ser una familia de antiguo linaje, no era una de las más ricas ni de importancia política. Por este motivo Cicerón tuvo que forjar su carrera política con una gran dedicación. Cicerón llegaría a completar el cursus honorum y, de esta manera, convertirse en el primer miembro de su familia en ocupar un cargo político, es decir un novus homo. Para alcanzar renombre tenía dos opciones: la primera, una carrera militar excepcional o la segunda, dedicarse a la defensa legal de gente más influyente. No siendo un soldado nato, Cicerón solo hizo una corta carrera en el ejército durante su juventud. Tampoco poseía el genio estratégico de César, la fortuna ni madera de soldado de Pompeyo ni la riqueza de Craso. Es así que eligió el camino de las leyes. En este campo se mostró como un sobresaliente estudiante, excelente orador de impecable retórica y con una agudeza mental excepcional. Estas cualidades atrajeron la atención de muchos políticos influyentes y pronto conseguiría formar una red de influencia de considerable importancia.

La vida de Cicerón estuvo llena de genialidad y falta de decisión. Estaba convencido de que las costumbres romanas se estaban perdiendo y que esto debilitaba la República pero le faltó la decisión de Catón, el viejo, para denunciar esta pérdida de valores. Era consciente que, en el declive de la República hacía falta una reforma pero le faltó la fuerza y decisión de César en tomar medidas para hacer la diferencia y buscar el cambio.

La idea de la Ley Natural defendida por Cicerón y basada en las ideas filosóficas de Platón, Aristóteles y los estoicos, sostiene que las leyes deben estar subordinadas a las necesidades humanas y deben constituir un sistema único que pueda ser aplicable a todas las personas en cualquier espacio geográfico y bajo cualquier condición. Esto gracias a que no están basadas en la necesidad del Estado sino en la naturaleza del ser humano que es única e inmutable. 


Sus escritos influenciaron en los pensadores desde Séneca hasta nuestros días. Agustín afirmaba que gracias a Cicerón pudo dejar su vida de pecado y paganismo y encontrar el camino de Dios. Los primeros cristianos lo llamaban “justo pagano” pues consideraban que, pese a ser pagano, fue una persona justa y haber vivido según los preceptos cristianos incluso antes de Jesucristo y no haber conocido la palabra del Señor. Los renacentistas retomaron las ideas políticas de Cicerón y su filosofía en cuanto a leyes. De esta manera es que Cicerón ha ayudado a formar el Derecho actual.

martes, 30 de agosto de 2016

La influencia de César Borgia en las ideas políticas de Nicolás Maquiavelo


Nicolás Maquiavelo es considerado el creador de las ciencias políticas modernas debido a sus obras cumbres “Discursos sobre la primera década de Tito Livo” y “El Príncipe”, ésta última inspirada en gran parte en César Borgia, hijo del Papa Alejandro VI.

Los Borgia constituían una de las familias más poderosas y ricas del Renacimiento en Italia, en una época donde si bien existió el florecimiento en las artes y ciencias, surgieron conflictos entre los estados papales por su autonomía e independencia de la autoridad papal. Es así que César Borgia fue nombrado capitán general del ejército papal, cuya tarea era unificar los estados y consolidar aún más el poder de su familia.

En una de estas campañas Maquiavelo conoció a César y lo que observó en él lo dejó sumamente impresionado y sorprendido, García (2013) comenta “la elocuencia, la discreción, la disposición al engaño, la cautela, la atención prestada a las armas, la importancia de los ejércitos propios, el uso de la crueldad y un sinfín de características que Maquiavelo atribuye a un príncipe virtuoso, se encuentran en César”.1

Según Maquiavelo, si un príncipe desea gobernar exitosamente debe poseer las características de César, no se trata de idealizar a una persona sino de prestar atención a las situaciones reales como el hecho de que todas personas son perversas y se mostrarán tal como son en las ocasiones apropiadas.


Maquiavelo señala que un príncipe sacará su lado perverso cuando sea necesario, este tipo de actos sirve para resolver conflictos, guerras o incluso en la misma vida política. César fue astuto y utilizó mucho la crueldad para cumplir sus propósitos, cometió innumerables asesinatos para fortalecer más su poder, uno de ellos fue el de su cuñado Alfonso de Aragón, quien hacía peligrar su alianza militar con Francia.


Se concluye que los actos César de Borgia corresponden a que el fin justifica los medios como el de incumplir con la palabrada dada, ser cruel y temido cuando la situación lo amerita. Estas conductas Maquiavelo las adopta como válidas, considera que la forma de gobierno recae en una sola persona que toma las decisiones adecuadas, dejando de lado las cuestiones morales para tener éxito en el poder.

1 García, Roberto. (2013). La influencia de los Borgia en el pensamiento político de Maquiavelo. Argumentos. 26 (72). Recuperado de  http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0187-57952013000200012