lunes, 31 de octubre de 2016

Las ideas políticas en la Revolución Francesa

La Revolución Francesa estremeció a toda Europa, fue incluso más importante que la Revolución Industrial ya que marcó un hito en la historia del mundo occidental: se deshizo la idea de la monarquía y fue reemplazada por la democracia y el progreso social.

Desde la Edad Media, la sociedad europea estuvo dividida en 3 clases sociales separadas por nacimiento: nobleza, clero y el pueblo. Con la Ilustración del Siglo XVIII, la razón y la ciencia comenzaron a retar a estas costumbres ancestrales arrastradas por una corriente de innovaciones y nuevos conocimientos. París se convirtió en el nuevo centro filosófico, la Ilustración fue un movimiento que ordenaba no confiar en las autoridades o en nada que hubiera sido dicho por alguien más, se debía pensar y comprobar por uno mismo, antes te decían en qué pensar, la idea de que uno puedo razonar por sí mismo era revolucionario. Voltaire y Rosseau proclamaban la libertad, el control del propio destino y sobretodo la  igualdad. 

La pasión por estas nuevas ideas se dieron en las clases altas, pero al colarse en todas las clases sociales, el deseo de igualdad comenzó a amenazar el modo de vida de la aristocracia. Lo peligroso sería cuestionar este tipo de vida, y solo se debía aceptar que la monarquía y la jerarquía eran naturales. En este contexto Estados Unidos logró su independencia con apoyo de Francia, Luis XVI aportó mucho dinero para apoyarlos y este fue el inicio del colapso económico en Francia.

Mientras Luis XVI enviaba dinero y tropas a Estados Unidos, María Antonieta se encargaba de generar sus propias deudas, vivían en extravagancias mientras el pueblo sufría de hambre. El costo de la harina se elevó, el clima empeoró y Luis XVI tuvo una mala gestión. Es así que comenzaron los disturbios en Francia, el pueblo robaba para sobrevivir y exigían “liberta, igualdad y revolución”.

Con el país en crisis fiscal se convocó a los Estados Generales. Francia estaba organizada políticamente en 3 estados: clero, nobleza y pueblo. Los dos primeros estados sumaban el 3% de la población y el otro 97% formaban el pueblo. Mucha gente sentía que era muy injusto para el tercer estado (que contenía la mayoría de la población) tener 1/3 de los diputados, ya que la nobleza y el clero podían siempre vencerlos.

Maximilien Robespierre llegó como diputado ante los Estados Generales para representar al pueblo (tercer estado), demandó con sus colegas que la nobleza y el clero paguen impuestos. Luis XVI se sintió amenazado por el creciente radicalismo del tercer estado, entonces el 20 de junio de 1789 los diputados encontraron las puertas cerradas. Se organizaron y juraron que no dejarían de reunirse hasta tener una nueva constitución y crearon la Asamblea Nacional, y es así que comprendieron su poder al desafiar al rey de Francia.

En el centro de París estaba La Bastilla una prisión que simbolizaba el despotismo real, yendo más allá de los límites justo de su poder, un símbolo de horror para el pueblo  francés. El 14 de julio el pueblo se levanta identificándose con una escarapela roja y azul divida por el blanco (el color de la casa de Borbón) y así tomaron La Bastilla. Al tomar la Bastilla el pueblo se niega a  que se acabe con la Asamblea Nacional, fue el símbolo de la derrota de la tiranía del feudalismo. 


 A los pocos días se redactó la Declaración de los Derechos del Hombre, las arcaicas distinciones de clases fueron abolidas y todos los hombres debían ser considerados verdaderamente iguales. Esta declaración fue promulgada por la Asamblea Nacional, en él se decía que la soberanía pertenecía al pueblo y a la nación, no se mencionaba al rey en ninguna parte. Es así que la revolución significo el cambio hecho totalmente por el pueblo, donde reescribieron su historia y destruyeron el viejo régimen feudal de Europa.