La Revolución Francesa
estremeció a toda Europa, fue incluso más importante que la Revolución
Industrial ya que marcó un hito en la historia del mundo occidental: se deshizo
la idea de la monarquía y fue reemplazada por la democracia y el progreso
social.
Desde la Edad Media, la
sociedad europea estuvo dividida en 3 clases sociales separadas por nacimiento:
nobleza, clero y el pueblo. Con la Ilustración del Siglo XVIII, la razón y la
ciencia comenzaron a retar a estas costumbres ancestrales arrastradas por una
corriente de innovaciones y nuevos conocimientos. París se convirtió en el
nuevo centro filosófico, la Ilustración fue un movimiento que ordenaba no
confiar en las autoridades o en nada que hubiera sido dicho por alguien más, se
debía pensar y comprobar por uno mismo, antes te decían en qué pensar, la idea
de que uno puedo razonar por sí mismo era revolucionario. Voltaire y Rosseau
proclamaban la libertad, el control del propio destino y sobretodo la
igualdad.
La pasión por estas nuevas ideas se dieron en las clases altas, pero al colarse en todas las clases sociales, el deseo de igualdad comenzó a amenazar el modo de vida de la aristocracia. Lo peligroso sería cuestionar este tipo de vida, y solo se debía aceptar que la monarquía y la jerarquía eran naturales. En este contexto Estados Unidos logró su independencia con apoyo de Francia, Luis XVI aportó mucho dinero para apoyarlos y este fue el inicio del colapso económico en Francia.
Mientras Luis XVI enviaba
dinero y tropas a Estados Unidos, María Antonieta se encargaba de generar sus
propias deudas, vivían en extravagancias mientras el pueblo sufría de hambre.
El costo de la harina se elevó, el clima empeoró y Luis XVI tuvo una mala
gestión. Es así que comenzaron los disturbios en Francia, el pueblo robaba para
sobrevivir y exigían “liberta, igualdad y revolución”.
Con el país en crisis fiscal
se convocó a los Estados Generales. Francia estaba organizada políticamente en
3 estados: clero, nobleza y pueblo. Los dos primeros estados sumaban el 3% de
la población y el otro 97% formaban el pueblo. Mucha gente sentía que era muy
injusto para el tercer estado (que contenía la mayoría de la población) tener
1/3 de los diputados, ya que la nobleza y el clero podían siempre vencerlos.
Maximilien Robespierre llegó
como diputado ante los Estados Generales para representar al pueblo (tercer
estado), demandó con sus colegas que la nobleza y el clero paguen impuestos.
Luis XVI se sintió amenazado por el creciente radicalismo del tercer estado,
entonces el 20 de junio de 1789 los diputados encontraron las puertas cerradas.
Se organizaron y juraron que no dejarían de reunirse hasta tener una nueva
constitución y crearon la Asamblea Nacional, y es así que comprendieron su
poder al desafiar al rey de Francia.
En el centro de París estaba
La Bastilla una prisión que simbolizaba el despotismo real, yendo más allá de
los límites justo de su poder, un símbolo de horror para el pueblo francés.
El 14 de julio el pueblo se levanta identificándose con una escarapela roja y
azul divida por el blanco (el color de la casa de Borbón) y así tomaron La
Bastilla. Al tomar la Bastilla el pueblo se niega a que se acabe con la
Asamblea Nacional, fue el símbolo de la derrota de la tiranía del feudalismo.
A los pocos días se redactó
la Declaración de los Derechos del Hombre, las arcaicas distinciones de clases
fueron abolidas y todos los hombres debían ser considerados verdaderamente
iguales. Esta declaración fue promulgada por la Asamblea Nacional, en él se
decía que la soberanía pertenecía al pueblo y a la nación, no se mencionaba al
rey en ninguna parte. Es así que la revolución significo el cambio hecho
totalmente por el pueblo, donde reescribieron su historia y destruyeron el
viejo régimen feudal de Europa.